Energía

Para lograr la armonía en nuestra vida, se comienza en el hogar con un espacio que le permita fluir

Cuando la energía no fluye de manera óptima por los ambientes de una casa, se generan malestares cotidianos con efecto acumulativo sobre la salud física y emocional. Pero si un lugar está nutrido por un Chi (flujo de energía) positivo (envolvente, sutil y fresco) de inmediato percibimos el bienestar que reina. Para este estudio tradicional del Feng Shui, el hecho de habitar espacios con flujos densos, débiles u hostiles provoca en el mediano plazo un sinfín de desequilibrios en el Chi vital de las personas.
Aquello que se incorpora como telón de fondo inevitable de la rutina (“me siento agotado”, “soy irritable”, “todo me sale mal”, etc.) podría solucionarse simplemente con una reparación de corrientes nocivas que se han instalado con tiempo en el hogar.
Las causas inmediatas de estos desequilibrios radican en un uso inadecuado del espacio, por ejemplo, cuando se acumulan objetos, cuando hay un exceso de vacío, o una distribución de muebles que redirecciona de modo hostil el Chi.
¿Cómo identificar la energía estancada?
La forma y la velocidad que adquiere el recorrido de la energía son aspectos que imprimen el carácter emocional a un espacio. Pero, ¿cómo detectar estos flujos si el Chi es un hálito “invisible” al ojo en el sentido ordinario del término?
El Feng Shui es una teoría para la práctica, por eso la siguiente tipificación de los flujos energéticos puede ayudarte a identificar el desequilibrio en tu vivienda:

Flujo estancado: el “no movimiento”
Como condición primordial, la energía es movimiento, por eso requiere espacios ordenados y despejados para fluir. Si en un lugar hay muchos objetos, la circulación se estanca. Esto ocurre especialmente en ambientes muy desordenados con armarios abarrotados, repisas con muchos libros y adornos encimados; oficinas llenas de carpetas y desorden en los cajones; en autos sucios y con objetos acumulados en al baúl.

Circulación ondulada: fluir en la vida
Permite distribuir y regenerar la energía de manera natural. Este flujo gira sobre sí mismo a una velocidad moderada y circula con comodidad de manera envolvente pero sin estancarse ni acelerarse. Habitar ambientes con este tipo de influencia energética proporciona bienestar, tranquilidad, sensación de seguridad y optimismo.

En la práctica, para lograr una buena estimulación del Chi dentro de la casa es conveniente:
❚ Controlar que no haya zonas oscuras.
❚ Evitar guardar cosas debajo de la cama.
❚ Mantener los espacios limpios y ordenados.
❚ Evitar el exceso de muebles par trasladarse por la casa con libertad.
❚ Eliminar los obstáculos en las puertas que es por donde ingresa la energía.
❚ Las chimeneas deben estar siempre limpias y con troncos.
❚ Los hornos deben estar limpios, nunca con restos de gratitud o comida. Iluminar siempre los pasillos.
❚ Cuidar especialmente el orden y la higiene de los espacios donde no se circula habitualmente y que no están tan a la vista como cocheras y bauleras.
❚ Procurar iluminar los ambientes pintando las paredes en colores cálidos, como el beige o un amarillo suave. El Chi se activa con el color e ingresará la energía del sol con él.
❚ Usar móviles para activar la energía en áreas donde se siente estancada, por ejemplo, los llamadores de ángeles detrás de la puerta dispersan la energía.
❚ Tener en cuenta que todo lo que ponemos en la casa (muebles, sillones, mesas, etc.) debe ser utilizado. Lo que no se utiliza crea desequilibrio
❚ Los cristales facetados son efectivos dispersores de energía pues al darles el sol en sus lados recrean un arco iris luminoso.