EL REGRESO DE BRANTLEY

Después de temporadas frustrantes, Michael Brantley demuestra por qué en su tiempo fue uno de los mejores prospectos del béisbol

Michael Brantley remontó de forma destacada en 2018, bateando para .309 con 17 cuadrangulares y 76 carreras impulsadas; y esta temporada se encuentra nuevamente en el centro de la conversación del mundo del béisbol como miembro de los Houston Astros, actuales dueños del primer lugar de la División Oeste de la Liga Americana, aportando un bate zurdo muy necesario dentro de una alineación repleta de toleteros diestros, con nombres tales como Jose Altuve, Alex Bregman, Carlos Correa y George Springer.

Y por primera vez desde su lesión, Brantley tiene nuevamente aspecto de estrella, al menos durante los dos primeros meses de la temporada, ligando para .326/.374/.561 con 10 cuadrangulares y 14 dobletes en 48 partidos. Además, su BABIP de .325, consistente con su promedio de por vida, sugiere que Brantley no es simplemente beneficiario de una racha de buena suerte.

Si hubo algo que aportó a conseguir este nuevo aire en el terreno, mientras la lesión se curaba lentamente, fueron los años y años de rutina bajo los cuales Brantley construyó su éxito. La rutina evolucionó mientras el propio jugador evolucionaba en su carrera en Grandes Ligas. Antes de cada partido durante las seis últimas temporadas, independientemente de si encontraba su nombre en la alineación, Brantley ha cumplido con los mismos pasos para preparar su mente. Brantley expresó que eso no habría ocurrido sin haber contado con las pequeñas cosas, como el desayuno y café preparados por Melissa, su esposa, que le ayudaron a superar los días. “Experimenté algunos días oscuros, rehabilitándome en medio del frio y las cosas no siempre salían bien. Me quedé en Cleveland durante toda la temporada baja, entrené allí y lo hacía durante los fines de semana a cuenta propia porque estaba sumamente comprometido”.