SACA EL VILLANO INTERNO

A pesar de que la vida real no es un cuento de hadas, utilizar el método de narrar los sucesos personales a través de historias basadas en la propia realidad, hace que todo se vea más fácil de entender y sobretodo de manejar. Como en todas las historias, cada cuento tiene un héroe o estrella, (generalmente es uno mismo) y desde luego un villano, el peor enemigo del héroe. Este es la persona que confronta y pone a prueba todos los puntos débiles del protagonista, con el fin de derrotar su ego y desafiar su autoestima. Los villanos son crueles, no tienen límites y siempre encuentran el momento más vulnerable para atacar y robar la seguridad o la paz de su víctima. Son suficientemente inteligentes para cuidarse de cometer errores obvios, son buenos para mentir y actúan como si fueran inocentes. Son valientes, inteligentes y cínicos para manipular su comportamiento maléfico y sus intenciones reales. Una característica clásica de los villanos es que tienen valores, intereses y el propósito contrario a los intereses y valores del héroe/heroína. Sus metas y sus conductas son opuestas y su comportamiento es repudiado y temido. Los villanos de la vida real son personas que se encuentran cerca, son personas queridas y conocidas, personas con las que se tiene trato diario, gente que conoce las intimidades y que, de alguna manera, tienen intereses en común. No importa si es un hermano, una suegra, una prima o el jefe que no deja progresar. Tampoco tiene que ver si es el maestro que no sabe enseñar, el director que castiga o la amiga que divulga los secretos compartidos. Cada cual tiene su propio villano, la persona que le confronta y aplasta sin piedad. El héroe/estrella de la historia siempre está dispuesta a luchar para derrotar su contrincante. Como buen drama, el propósito es conquistar el mal y preservar el bien, para triunfar. En muchos de los casos el cuento de la vida real no termina con el final feliz de los cuentos de hadas, “y vivieron felices” porque el villano de la historia, tristemente, es el mismo protagonista. Este, es más cruel, más malvado y más injusto consigo mismo que cualquier malvado. Para poder tener un final feliz hay que aprender a conciliar al villano ficticio de la vida, con el héroe interno que cada quien tiene dentro.